Rebeca González Tomelloso
ARTE CONTEMPORÁNEO
SEMBLANZA
Me formé como diseñadora gráfica en el inicio del auge de Internet y la Web 1.0. Viví de primera mano el surgimiento de una nueva gramática visual y emocional. Desde entonces, mi práctica ha estado atravesada por una pregunta persistente: ¿cómo transforma la tecnología nuestra manera de significar, sentir y vincularnos?
En los primeros años de la cultura digital, exploré la subjetividad de las formas y el nacimiento de los emojis como síntoma de una necesidad urgente: devolver intención y afecto a una comunicación desmaterializada. Lo que comenzó como una observación del lenguaje derivó en una investigación más profunda sobre la construcción de identidad en entornos virtuales.
Este proceso me llevó a trabajar con “seres virtuales”: retratos cargados de tensión emocional que evidencian el impacto psicológico y social de una tecnología cada vez más invasiva. En mi obra, lo digital no es únicamente herramienta o contexto; es condición. Una dimensión que reconfigura la experiencia humana y redefine los límites entre presencia y representación.
Dos décadas después de esas primeras exploraciones, el panorama tecnológico ha evolucionado hacia la Web 2.0, la inteligencia artificial integrada a la vida cotidiana y la inminente consolidación de entornos inmersivos como el metaverso. Frente a este escenario, propongo una pausa crítica: reflexionar sobre la transición hacia la Web 3.0 y sus implicaciones ontológicas.
Mi trabajo advierte que, al desplazarnos hacia espacios cada vez más virtuales, corremos el riesgo de debilitar la experiencia física como núcleo perceptivo y vehículo primario de manifestación. Si bien reconozco el potencial expansivo de la tecnología, mi práctica insiste en examinar las consecuencias sociales y existenciales de este cambio de paradigma.
Más que oponerme al progreso tecnológico, interrogo sus límites.
Más que ilustrar una época, la pongo en tensión.